Turismo

Viajes a Iraq

En el suroeste de Asia existe un país que, pese a tener numerosos atractivos, ha quedado anulado como destino turístico debido a ser escenario de frecuentes conflictos bélicos: la República de Iraq (o Irak).

La superficie de esta antigua nación de relieves desérticos, llanos y montañosos que está dividida en 18 provincias y tiene como capital a Bagdad, está limitada por Kuwait, Arabia Saudita, Jordania, Siria, Turquía e Irán.

Aunque las áreas desérticas de Iraq vuelven imposibles el desarrollo de la agricultura, el país ha podido impulsar esa actividad gracias a la presencia de dos grandes ríos: el Tigris y el Éufrates.

Pese a que no es un territorio recomendable para viajar, no se puede dejar de mencionar que, aunque los efectos destructivos de la guerra han dañado una gran cantidad de construcciones, esta república atesora valiosos sitios y monumentos, tales como el Museo Nacional de Iraq, las Manos de la Victoria, la mezquita Al Askari, la plaza Firdos, la mezquita Abu Hanifah, las ruinas de la ciudad de Assur (localidad declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad) y la Puerta de los Asesinos, entre otros.

Bandera, mapa y datos generales

Nombre Oficial: República de Iraq Capital: Bagdad Superficie: 437.072 Km2 Población Total: 26.783.383 habitantes Ciudad con mayor cantidad de habitantes: Bagdad Densidad de Población: 55 hab./Km2 Idioma Oficial: Árabe, Kurdo Tipo de Gobierno: República Parlamentaria Federal PIB: US$ 89.800 millones Moneda: Rial Iraquí Prefijo telefónico: +964

Clima

Así como el territorio iraquí es diverso, su clima varía de acuerdo con la región. En las porciones montañosas del noreste, por ejemplo, el ambiente es mediterráneo como en el norte de la república, mientras que el resto del país conjuga particularidades subtropicales y condiciones propias del clima semiárido continental.

Por lo general, las lluvias se desarrollan entre diciembre y febrero, aunque en la zona montañosa del norte las precipitaciones se concentran entre noviembre y abril. Allí, además, los veranos suelen ser calurosos y secos y los inviernos, fríos, con temperaturas que, en ocasiones, hacen propicio el surgimiento de fuertes nevadas.

Principales ciudades

Bagdad

El paisaje de Bagdad, la capital nacional y ciudad más poblada del territorio, se diferencia de otros panoramas iraquíes por estar dividida en dos mitades por el río Tigris. Producto de esta fragmentación, la porción este es conocido como Rusafa y el área oeste, como Karkh.

Bagdad es una localidad antigua que fue fundada en el año 762 por el califa Al-Mansur, quien la transformó en la capital del Islam. Desde ese entonces, la ciudad no ha dejado de crecer hasta el punto de convertirse en un destacado centro político, económico, cultural, militar y artístico, aunque con el desarrollo también llegaron los problemas derivados de las guerras y las invasiones, conflictos que motivaron la creación de la Zona Verde.

En la capital de Iraq, el clima es árido y caluroso, con veranos sofocantes que se extienden desde junio hasta agosto e inviernos suaves que se desarrollan entre diciembre y febrero.

Aunque las consecuencias destructivas de los conflictos bélicos y los ataques perpetrados por Estados Unidos opacaron y arruinaron varios encantos de la ciudad, Bagdad lucha por volver a ser lo que era: una atractiva región de gran riqueza histórica, cultural y artística.

El Museo Nacional de Iraq, la Biblioteca Nacional, el Palacio Abasí, el Santuario Al Kadhimain, la Torre de Bagdad, la Plaza de la Liberación, el Monumento al Soldado Desconocido y el Zoológico de Bagdad son algunos de los sitios que, quizás, recuperen algún día su esplendor para poder ser apreciados y visitados por los turistas sin temor a ser víctima o testigo de algún ataque.

Basora

La segunda ciudad más importante de Iraq es Basora, una localidad cercana al Golfo Pérsico de gran riqueza natural donde, además de fertilidad agrícola, existen valiosos recursos petrolíferos. Sin embargo, al igual que otras áreas iraquíes, la región ha sufrido las consecuencias de los ataques bélicos, razón por la cual sus patrimonios se han destruido o ya no sirven para impulsar al territorio.

En otros tiempos, Basora era trascendente a nivel nacional no sólo por su cantidad de habitantes, la extensión del territorio y su perfil industrial sino también por ser el principal puerto de la república y tener un aeropuerto internacional. Por ese entonces,  esta metrópoli era un destino turístico atractivo (muchas veces comparado con Venecia y Amsterdam por las características arquitectónicas de las edificaciones y sus canales) y un sitio de gran productividad, pero su esplendor se ha perdido a causa de los bombardeos, una circunstancia que ha devastado tanto el suelo como la calidad de vida de sus habitantes, muchos de los cuales sufren cáncer y malformaciones como consecuencia de la alta concentración de uranio.

Samarra

La historia de Samarra, una ciudad perteneciente a la provincia de Salah ad Din que se ubica en el margen oriental del río Tigris, se remonta al año 835, época en la cual al-Mu’tasim la designó como capital califal. A partir de entonces, esta metrópoli habitada en su mayoría por chiíes no dejó de crecer y de adquirir importancia en materia religiosa, en especial desde que se construyó la mezquita Al Askari, un templo que supo ser el más sobresaliente del mundo islámico, pero del que, en la actualidad, sólo se conserva la muralla perimetral y el extraordinario minarete.

Aunque algunos están más destruidos que otros, en esta ciudad cuyo nombre deriva de la frase árabe “Sarre men ra’a” (“Una alegría para todos los que ven”) existe una gran cantidad de tumbas de líderes chiíes, santuarios y monumentos.

Desde 2007, esta localidad ubicada a unos 125 kilómetros al norte de la capital iraquí está incluida en la lista confeccionada por la UNESCO para agrupar a todos aquellos sitios Patrimonio de la Humanidad que estén en peligro.

Monumentos y museos

La rica historia de Iraq se remonta a la antigua Mesopotamia, donde surgió la civilización conocida más antigua del mundo: el pueblo sumerio. Tras la desintegración del Imperio Otomano, nació el Reino de Iraq, que con el tiempo sería dominado por Reino Unido.

La independencia iraquí no trajo paz. El país se vio envuelto en varios conflictos bélicos que destruyeron una importante parte de su legado histórico. Subsisten, de todas formas, varios lugares de interés. Las ruinas de Hatra, al sur de Mosul, exhiben templos de piedra y una muralla que fueron construidas en el siglo II a.C. Assur, en la costa del Tigris, fue la primera capital de Asiria y todavía muestra vestigios de sus palacios.

Museo Nacional de Iraq

La escritora británica Gertrude Bell fue uno de los artífices de la inauguración del Museo Arqueológico de Bagdad, que tuvo lugar en 1926. Esa institución se transformaría en el Museo Nacional de Iraq, que mantuvo su sede en la capital nacional.

El museo cuenta con la colección de reliquias de la Mesopotamia más importante del mundo. Cinco milenios de historia de esta región pueden apreciarse en más de veinte salas del edificio.

El Museo Nacional de Iraq, por supuesto, no fue inmune a los conflictos bélicos. Con el estallido de la Guerra del Golfo, en 1991, tuvo que cerrar sus puertas y recién fue reabierto, con restricciones, en 2000. La invasión norteamericana de 2003 también afectó al lugar, que sufrió saqueos y daños. Recién en febrero de 2009, tras la recuperación de muchas de las obras robadas, el museo de Bagdad pudo volver a recibir al público.

Manos de la Victoria

Entre 1980 y 1988, Iraq se enfrentó a Irán en un sangriento conflicto bélico que finalizó sin un claro vencedor. El gobierno iraquí, sin embargo, se atribuyó la victoria militar y decidió construir un destacado monumento a modo de conmemoración.

Así fue como, en agosto de 1989, se inauguraron las Manos de la Victoria o Espadas de Qādisiyya. Se trata de dos arcos del triunfo que se encuentran en la carretera que lleva al parque Zawra, en Bagdad. Estos arcos están compuestos por inmensas espadas que se unen a unos cuarenta metros de altura.

El propio expresidente iraquí, Saddam Hussein, fue el encargado de elaborar los bocetos de estas obras. La realización corrió por cuenta del escultor iraquí Adil Kamil, quien falleció en 1987, antes de finalizar el monumento. Por eso los últimos detalles fueron desarrollados por Mohammed Ghani.

Las esculturas de las manos y antebrazos que sostienen las Espadas de Qādisiyya se basaron en moldes de Hussein, mientras que la huella digital del líder fusilado por los Estados Unidos fue añadida a uno de los pulgares de los arcos.

Santuario Al Askari

La Mezquita de Al Askari, también conocida como Santuario Al Askari, se encuentra en la ciudad de Samarra. Fue construida en el año 944 y está considerada como un sitio sagrado por el chiismo.

El templo alberga los restos de Alí Al-Hadi, Hasan Al-Askari y Muhammad Al-Mahdi, tres imanes chiíes. El santuario, por lo tanto, suele recibir el nombre de Mausoleo de los Imanes.

Al Askari, que exhibe más de 70.000 piezas de oro y cuenta con paredes cubiertas por porcelanas azules, fue remodelado en varias ocasiones. En 1905, por ejemplo, se añadió una cúpula dorada que alcanzó una altura de 68 metros.

En 2006 y 2007, la Mezquita de Al Askari sufrió atentados que dañaron su estructura y destruyeron la mencionada cúpula. La UNESCO, ante la importancia histórica y cultural del edificio, se ha comprometido a colaborar en la reconstrucción.

Actividades y atractivos turísticos

El territorio iraquí abarca el noroeste de los montes Zagros, el este del desierto de Siria y el norte del desierto árabe. Cuenta, por otra parte, una pequeña extensión costera en el Golfo Pérsico, donde se desarrolla la ciudad portuaria de Umm Qasr.

La predominancia del desierto en Iraq no impide que el país exhiba otros biomas para el disfrute de los valientes turistas que, en la actualidad, se atrevan a visitar estas tierras. El bosque del Mediterráneo oriental, en la región noroeste, presenta pinos, matorrales y estepas que sirven de refugio a una gran cantidad de especies de ave.

El bosque estepario de los montes Zagros, por otra parte, se destaca por sus robles, alfóncigos (cuya semilla es el pistacho) y almendros. La fauna de esta ecorregión incluye lobos, osos y leopardos.

Al recorrer este país, es posible encontrar una gran cantidad de pozos petroleros ya que Iraq se encuentra sólo por detrás de Arabia Saudí e Irán en cuando a reservas de este combustible.

Ríos

Los ríos Éufrates y Tigris son los más importantes de la Mesopotamia. Ambos surcan el territorio de Iraq y amplían las posibilidades socioeconómicas y ecológicas de la nación. El Éufrates tiene una gran relevancia en la Biblia ya que atravesaba Babilonia. Este río se une al Tigris en el sur iraquí para formar el canal de Shatt al-Arab o Arvand Rūd en la provincia de Basora. Este canal navegable constituye la única salida del país al Golfo Pérsico; por ese motivo, fue el epicentro de importantes disputas durante la invasión internacional a Iraq en 2003. Cabe destacar que, a lo largo del Tigris, existen numerosas represas.

Montañas

La región del Kurdistán iraquí alberga reservas petroleras, el curso de los ríos Éufrates y Tigris y las principales elevaciones del país. Los montes Zagros atraviesan esta zona y, tras surcar unos 1.500 kilómetros, llegan al Golfo Pérsico. Cheekah Dar, con una altura de 3.611 metros, es el pico más alto del Kurdistán y de Iraq. El británico Ginge Fullen, quien llegó a la cima en 2004, asegura que la montaña alcanza los 3.628 metros, tal y como registró en su equipo GPS. Otra montaña importante, cercana a Cheekah Dar, es Halgurd (3.607 metros). Conflictos sociales al margen, las montañas, los ríos y los lagos convierten al Kurdistán en una de las mejores regiones para visitar en esta nación.

Desiertos

Los desiertos cubren la mayor parte de Iraq. El desierto de Siria, que en la antigüedad fue atravesado por ríos de lava, presenta una gran cantidad de oleoductos. El desierto de Arabia o desierto Árabe, por su parte, exhibe elevaciones que llegan a alcanzar los 3.700 metros de altura. Un tercio de este desierto, de todas maneras, presenta los clásicos arenales. Los desiertos iraquíes incluyen uadis, que son cauces secos durante la mayor parte del año (es decir, sólo encauzan agua en breves periodos estacionales). Las zonas más benévolas desde el punto de vista climático son habitadas por pastores nómadas.

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