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México

Las contradicciones de la prohibición

 

La pandemia ocasionada por el virus SARS-COV2-2019 ha cambiado la vida de casi toda la humanidad, ha influido en las decisiones y acciones de todos los gobiernos del mundo, al grado tal que se han corregido y tomado decisiones sobre la marcha para que en la medida de lo posible el mundo siga adelante. Las medidas tomadas por los gobiernos y organismos internacionales han estado llenas de contradicciones, improvisación, inmediatez y por lo tanto existe una falta de claridad en lo que se puede o no hacer para controlar el mal que nos aqueja.

El gobierno de México no es ajeno a lo anterior, ya que la pandemia ha venido a manifestar la carencia de infraestructura en materia de salud, por lo que se ha establecido una serie de medidas para controlar el mal mientras no exista un antídoto eficaz para erradicarlo o por lo menos para mantenerlo en límites que no pongan en tanto riesgo la salud pública.

Los semáforos la guía principal en la que se mide en que grado de la infección estamos y que medidas debemos llevar a cabo en cada color de este, pero es muy difícil que la tal medida sea perfecta por muchos motivos: políticos, económicos, errores humanos no intencionales, etc.

Sabemos que en la CDMX ya colapsó su sistema sanitario, al grado de que el IMSS ha solicitado que personal de la salud de otros estados venga a trabajar a la capital del país y al área conurbada para atender y resolver la pandemia. Aún con esto las autoridades sanitarias se negaron a establecer el semáforo rojo en la ciudad y en su área metropolitana, por un error ¿humano y técnico?

El semáforo del SARS trata de planear la conducta del virus para un lapso de 7 a 14 días, se elabora con 10 señales que muestran la transmisión entre la gente(propagación geográfica, respuesta, consecuencias en la salud social según las reglas que han establecido las autoridades.

Al parecer según el The New York Times los datos del semáforo fueron alterados para mantener a la capital mexicana en indicador naranja. Los datos no verídicos son:

  1. 45% de ocupación en hospitales con ventiladores.
  2. A finales de noviembre el índice de positivos era de 25%(aunque los propios datos gubernamentales arrojaron un 35% de positivos en ese lapso)

Cada señal recibe de 0 a 4 puntos, si una entidad da un total de 8 quedaría en semáforo verde; si da como resultado de 9 a 15 se otorga amarrillo y si resulta entre 16 y 31 puntos deriva en alerta máxima o rojo.

El corte informativo es cada lunes a las 09:00, las autoridades sanitarias y el CONACYT, tienen día y medio para estudiar los datos y elaborar el documento para estimar el riesgo de coronavirus.

Las reglas elaboradas por el gobierno indica que la ocupación de camas con ventilador debe analizarse el lunes antes de emitir el color, en el caso del semáforo dictado el 4 de diciembre, se trataba de datos emitidos el 30 de noviembre.

En ese instante la Red IRAG indicaba que la capital del país tenía ocupación del 58.37%, misma cifra escrita por el Subsecretario Hugo López Gatell en un tuit citado por New York Times. Si la información era un 59.51% entonces debió asignar dos puntos para el semáforo rojo, pero López-Gatell dio un punto.

Ello fue determinante porque la CDMX dio 31 puntos, con la información correcta (32 puntos) se hubiera establecido el semáforo rojo.

El criterio pudo haber sino político, pues decretar el cierre total de actividades puede generar una crisis económica de proporciones alarmantes, además mucha gente ya no aguanta el confinamiento. Por lo que gobiernos y sociedad deben seguir estableciendo medias que sirvan para proteger la salud, pero al mismo tiempo sin afectar profundamente la vida económica, política y social del país.

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